Retrato de un hombre — Tiziano
Título de la obra: Retrato de un hombre, conocido como «El hombre del guante» (Man
with a Glove
/ L’Homme au gant)
Autor: Tiziano (Tiziano Vecellio) (1488–1576)
País: Italia (escuela veneciana)
Año de creación: hacia 1520 d. C.
Técnica: óleo sobre lienzo
Dimensiones: 100 × 89 cm
Ubicación en la exposición: Louvre, ala Denon, sala 711 (Salle des États)
Categoría: Retrato
Estilo / escuela: Alto Renacimiento italiano (retrato veneciano)
Contexto de creación
Este retrato fue realizado por Tiziano en un periodo en el que logró elevar el arte del género del retrato a un nuevo nivel. Hacia 1520, el artista ya gozaba de una reputación considerable y trabajaba con influyentes mecenas. El lienzo, probablemente encargado por una familia italiana adinerada o por un entorno cortesano, refleja el deseo de mostrar la individualidad, el estilo y el estatus social del personaje.
Argumento y composición
En el lienzo aparece una figura masculina magistralmente representada en tres cuartos, como si se girara hacia el espectador. El hombre está sentado o de pie en una pose contenida, vestido con un traje oscuro y una camisa blanca, y sostiene un segundo guante en la mano: un accesorio que subraya su refinamiento y la moda de la época. Su mirada se dirige ligeramente hacia un lado, como absorto en sus pensamientos o observando algo más allá del cuadro. El fondo oscuro y uniforme concentra la atención en la figura y en la expresión del rostro, creando una escena íntima, casi personal.
Estilo y técnica
Tiziano emplea colores saturados, transiciones tonales suaves y una lujosa textura de los tejidos, rasgos característicos de la pintura veneciana. Su uso de la luz y la sombra resalta el volumen del rostro y de la ropa, y un pequeño gesto —el guante en la mano— se convierte en símbolo de elegancia y de la vida de la época del Renacimiento. El artista perfecciona el género del retrato, en el que no solo la apariencia, sino también la psicología de la figura adquiere importancia.
Historia de la obra
Este retrato procede de la colección privada de la familia Gonzaga en Mantua. En 1627 fue adquirido por el rey de Inglaterra Carlos I, y tras su ejecución la pintura pasó al banquero Eberhard Jabach. Posteriormente fue comprada por el rey de Francia Luis XIV y entró en la colección real de obras de arte, que más tarde se convirtió en la base del Louvre.
Mirada personal
Al situarse ante esta obra, se siente que Tiziano no solo representó a una persona: nos dejó un retrato luminoso de una época, en el que la psicología del personaje es más importante que el fondo o la escenografía. El silencio de la mirada, la precisión de los detalles y la ligera tensión entre la realidad y la reflexión crean la sensación de una personalidad viva, como si el protagonista estuviera a punto de pronunciar una palabra. Y aun al pasar a la siguiente sala del Louvre, su mirada —serena, segura, enigmática— te acompaña durante mucho tiempo.
